jueves, 3 de enero de 2013

Fragmento 18/12/12


Párrafo 6 Pagina 139
Lo que más le gustaba era jugar a las cartas, y después al ajedrez, aunque era bastante malo. Y la música. La música por encima de todo

Fragmento 11/12/12


Párrafo 5 Pagina 118
Y qué amargo (¡y liberador!) sería muchos meses después utilizar el poder de este reciente descubrimiento cuando la mujer del alcalde la defraudó. Con qué rapidez olvidaría la compasión, que se convertiría en algo completamente...

Fragmento 4/12/12


Párrafo 2 Pagina 98
Su padre había aprovechado esos momentos previos de incalculable peligro para despedirse de Wolfgang Edel y se disponía a acompañar a Liesel a casa.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Fragmento 28/11/12


Párrafo 3 Pagina 87

Al final del desfile, las divisiones de las Juventudes Hitlerianas obtuvieron
permiso para dispersarse. Habría sido imposible mantenerlos en formación
mientras la hoguera ardía en sus ojos e inflamaba sus ánimos. Gritaron al
unísono «Heil Hitler» y les dieron permiso para salir corriendo. Liesel buscó a
Rudy, pero en cuanto los niños empezaron a desperdigarse, se vio atrapada en
medio de una marea de uniformes y voces chillonas. Niños llamando a otros
niños.

martes, 20 de noviembre de 2012

Fragmento 20/11/2012

Párrafo 4 Pagina 78


En varias ocasiones, a lo largo de enero y todo febrero de 1940, a Hans se le rompió el corazón 
cuando Liesel miraba en el buzón para ver si había llegado la
respuesta a su carta.

Fragmento 13/11/2012

Párrafo 5 pagina 68


Liesel inspiró profundamente hasta que estuvo lista y luego empezaron a
leer el capítulo once del Manual del sepulturero. Lo acabaron poco después de las
tres de la madrugada y ya sólo les quedaba el último: «Respetar el
camposanto». Hans, con los plateados ojos hinchados por el cansancio y la cara
cubierta por una barba incipiente, cerró el libro y esperó los restos del sueño.
No llegaron.

Lamento entregar el de la semana pasada esta semana

lunes, 5 de noviembre de 2012

Fragmento 05/11/2012


Pagina 51, es un dialogo

La palabra se estampó contra su cara como un bofetón y Liesel esbozó una
sonrisa automática.

Me gusto porque en mi archivo viene un dibujo y me llamo mucho la atención