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Al final del desfile, las divisiones de las Juventudes Hitlerianas obtuvieron
permiso para dispersarse. Habría sido imposible mantenerlos en formación
mientras la hoguera ardía en sus ojos e inflamaba sus ánimos. Gritaron al
unísono «Heil Hitler» y les dieron permiso para salir corriendo. Liesel buscó a
Rudy, pero en cuanto los niños empezaron a desperdigarse, se vio atrapada en
medio de una marea de uniformes y voces chillonas. Niños llamando a otros
niños.